El entorno semiárido de Murcia, con una precipitación media anual que apenas supera los 300 mm pero que puede concentrarse en episodios torrenciales de gran intensidad, impone exigencias muy particulares al diseño de pavimento flexible. Las variaciones térmicas diarias, que en verano pueden oscilar más de 15 grados entre el día y la noche, someten al ligante asfáltico a un estrés constante. En este contexto, la clave no reside solo en calcular espesores, sino en seleccionar la mezcla bituminosa correcta y asegurar una explanada que no colapse cuando el limo del Segura se sature puntualmente. El ensayo de CBR en laboratorio se convierte en una pieza fundamental para predecir el comportamiento de la subrasante ante ciclos de humedad y secado tan agresivos.
En Murcia, el mayor enemigo del asfalto no es solo el tráfico, sino la combinación de calor extremo y lluvias torrenciales que degradan la subrasante limosa en horas.
