La expansión urbana de Murcia, que se aceleró con el desarrollo de las grandes superficies de regadío del Trasvase Tajo-Segura y la consolidación de pedanías como El Palmar o Espinardo, ha generado un parque edificado que reposa sobre un abanico de suelos muy dispares. Desde las gravas del Segura hasta los limos de la huerta, la ciudad exige que cada tongada de relleno quede perfectamente compactada antes de recibir una solera o un vial. El ensayo de densidad de campo con cono de arena es el método directo que empleamos para verificar que la compactación alcanzada en obra coincide con la exigida en proyecto, extrayendo una muestra inalterada y midiendo su densidad seca. En un entorno donde el calor estival acelera la evaporación y puede resecar las capas superficiales, la rapidez de ejecución del cono de arena permite obtener resultados en minutos y corregir la humedad de compactación sin detener el avance de la máquina. Complementamos este control puntual con la ejecución de ensayos Proctor de referencia en laboratorio, que definen la densidad máxima y la humedad óptima contra las que se compara cada medición de campo en Murcia.
Un control de densidad cada 500 m² en rellenos puede evitar asientos diferenciales que en suelos expansivos de Murcia derivan en fisuración de soleras en la primera estación seca.
