En Murcia, la alternancia entre las sierras prelitorales y la llanura aluvial del Segura crea un escenario donde cortes y terraplenes responden de forma muy distinta. La presencia de margas expansivas en zonas como Espinardo, sumada a tormentas torrenciales que saturan el terreno en otoño, exige un análisis de estabilidad de taludes que no se limite al modelo genérico. Nuestro equipo técnico integra datos pluviométricos locales con parámetros de resistencia al corte obtenidos en laboratorio acreditado, porque un talud estable en periodo seco puede fallar tras dos días de lluvia intensa si no se ha considerado la pérdida de succión en los primeros metros. Para caracterizar la estratigrafía de base solemos apoyarnos en calicatas que permiten extraer muestras inalteradas en las formaciones típicas del Mioceno murciano.
En la Vega del Segura, un talud sin drenaje superficial puede perder el 60% de su cohesión aparente en menos de 48 horas de lluvia.
