Uno de los errores más costosos en la construcción de carreteras en la Vega del Segura es asumir que cualquier suelo compactado soportará el tráfico pesado de las cosechadoras y camiones. En Murcia, con más de 300 días de sol al año y un régimen de lluvias torrenciales concentradas en otoño, los suelos finos pasan de estar resecos a saturarse en horas. Si no se conoce el índice CBR del terreno, el paquete de firme calculado en gabinete puede fallar en la primera gota fría, generando blandones y roderas. Nuestro equipo realiza el estudio CBR de laboratorio y en campo para asegurar que la capacidad portante de la subrasante responde a las condiciones reales de humedad y densidad de la zona. En proyectos donde la traza cruza suelos yesíferos o arcillas expansivas de la huerta, complementamos el análisis con ensayos de límites de Atterberg para ajustar el diseño de la explanada mejorada.
El CBR no mide resistencia, mide la capacidad de un suelo para no deformarse cuando se satura: es el seguro de vida de cualquier firme en la huerta murciana.
