La Vega Media del Segura presenta una dualidad geotécnica que define cada cimentación en Murcia: gravas aluviales con matriz arenosa alternan con limos arcillosos de alta plasticidad, y en apenas 200 metros de distancia el perfil del suelo puede cambiar por completo. Esta variabilidad, heredada de los meandros históricos del río, convierte al análisis granulométrico completo en una herramienta indispensable. Un ensayo limitado a la fracción gruesa pasa por alto los finos que controlan la sensibilidad al agua y la estabilidad volumétrica. Por eso aplicamos la serie de tamices ASTM E11 junto con el hidrómetro, cubriendo desde las gravas hasta las partículas coloidales. En proyectos sobre los glacis del piedemonte de la Sierra de Carrascoy, donde los depósitos de abanico mezclan cantos con arcillas expansivas, esta caracterización integral evita sorpresas durante la excavación y permite seleccionar el sistema de drenaje adecuado antes de que el contratista mueva un metro cúbico de tierra. Complementamos la clasificación con ensayos de límites de Atterberg cuando la fracción fina supera el 35%, cerrando el triángulo de plasticidad de Casagrande con datos propios del solar.
Un 6% de arcilla no detectada en una zahorra puede multiplicar por tres la permeabilidad de un drenaje proyectado: el hidrómetro es la única herramienta que lo detecta antes del vertido.
