Cuando nuestro equipo llega a una parcela en Murcia, lo primero que se dispone es la sonda de penetración. El golpeo seco de la maza de 63.5 kg del equipo SPT resuena entre naves de huerta y nuevas promociones, perforando los estratos que tanto han cambiado la geotecnia local en los últimos años. En la zona norte, hacia la pedanía de Espinardo, a menudo encontramos limos arenosos densos antes de los 8 metros; basta con cruzar el río hacia El Palmar para que la columna de suelo cambie por completo a arcillas blandas con nivel freático alto. Ese contraste, propio de la Vega del Segura, exige un ensayo de penetración ejecutado con rigor y una interpretación que no se quede solo en el número de golpes. En cada sondeo evaluamos resistencia, compacidad y potencial de asientos, adaptando la campaña a lo que el terreno de Murcia nos va revelando metro a metro. Complementamos la exploración con calicatas cuando la accesibilidad lo permite, especialmente útil para observar la estructura del terreno en las zonas de huerta tradicional donde los rellenos antrópicos son frecuentes.
En la Vega del Segura, dos metros de separación entre sondeos pueden revelar un cambio de estrato que comprometa la cimentación prevista.
