El otro día revisábamos un proyecto residencial junto al río Segura, en la zona de La Fica. El estudio geotécnico inicial con sondeos se complicó porque el nivel freático apareció a menos de dos metros y las muestras alteradas no permitían afinar la capacidad portante. En esa obra aplicamos el ensayo CPT porque necesitábamos un perfil continuo de la resistencia del subsuelo sin los trastornos de la perforación convencional. La tecnología del piezocono nos permitió medir la presión de poros en tiempo real, distinguir los limos arenosos de las gravas fluviales y definir la cota de cimentación con la precisión que exigía la dirección facultativa. En Murcia, donde la vega baja alterna suelos blandos con costras calizas, el CPT se ha vuelto una herramienta de primera línea para proyectos que no admiten márgenes de error. Cuando la geología local muestra esa variabilidad, complementamos la información con un estudio de SPT en los puntos donde el rechazo a la hinca lo permite, o recurrimos a calicatas si necesitamos una inspección visual directa en las terrazas más altas del valle.
El CPT ofrece un perfil continuo del subsuelo que ningún sondeo tradicional puede igualar en los limos y arenas de la vega del Segura.
